"EDUCAR ES DIFÍCIL, PERO POSIBLE Y BELLO"
¿Qué es enseñar? ¿oficio?, ¿profesión?, ¿se aprende?, ¿se nace con condiciones naturales?,
¿podemos hacernos mejores enseñantes? . Estos son algunos de los interrogantes que surgen cuando uno elige transitar por el camino de la docencia.
Así, a través del vínculo cotidiano con mis alumnos,
logré descubrir que la docencia es un servicio de entrega y compromiso con otra
persona, es como decía Meririeu (1999) “ofrecer sin imponer y
cuidar sin sofocar”; educar implica participar y colaborar en la
creación armoniosa y feliz de "otro", y en esa construcción uno se
construye asimismo como persona y docente. Es en esa relación con mis alumnos,
donde me observo y re-descubro como profe.
Si me pregunto, ¿que es la docencia? ¿un trabajo?, ¿una profesión?, ¿un oficio? ¿un servicio?, me atrevo afirmar que
es un poco de todo, pero sin duda un trabajo, profesión, oficio y servicio muy
especial, que como expresó Gabriel Celaya, con una mezcla de idealismo y
humor en su poema "Educar": “uno tiene que llevar en el alma: un
poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta y un kilo y medio de
paciencia concentrada, porque Educar es difícil, pero posible y
bello”.
Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.
(Gabriel Celaya)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario